Antoni Gaudí: Arquitectura Modernista (II)

On 5 February, 2015 by Album Letras Artes

Antoni Gaudí, escalera

Antoni Gaudí, escalera

Su reconocido y profundo catolicismo, así como su conocimiento de las teorías de Violletle-Duc sobre el neogótico, harán de este estilo uno de los vehículos más apreciados por Antoni Gaudí para plasmar sus ideas. Prueba de ello son sus estructuras arborescentes, su obsesión por la verticalidad, la continua fractura de los muros y esa concepción de la edificación como un «modelo vivo» que debería ser continuado por otros arquitectos, lo cual evidencia un claro paralelismo con la simbología de las grandes catedrales medievales.

Esta misma simbología se prolonga en un gran número de objetos y figuras. Incluso un elemento tan tópico como la «cruz» se diseña de una forma poco común. El hecho de que tenga tres segmentos permite su visualización desde cualquier ángulo, aumentando sus posibilidades decorativas, superando el significado cristiano, y conectando con las culturas precristianas que empleaban objetos cruciformes como símbolo cósmico, como síntesis de los elementos primarios, de la luz, o simplemente de lo sobrenatural.

Pero lo sobrenatural no tiene que asumir forma de divinidad. En ese sentido la arquitectura de Gaudí da lugar a figuras de todo tipo. Un San Jorge puede guardar la misma expresividad que un ángel metálico, y ambos no son obstáculo para las incripciones de «Sanctus, Sanctus, Sanctus» de la Sagrada Familia, con claras referencias apocalípticas, o el «Jesús, María y José» de la Casa Batlló, ya que, como comenta el propio arquitecto, «tienen que ser fácilmente legibles y ayudan a entender el simbolismo de un edificio». 

Antoni Gaudí. Parque Güell, detalle

Antoni Gaudí. Parque Güell, detalle

La claridad de un rótulo se puede ver complicada por todo un conjunto de conexiones mitológicas que aparecen en toda clase de lugares. Los elementos más propios de la mitología clásica y oriental son retomados una vez más al servicio del ornato. El dragón Ladón sigue cumpliendo su papel de protector, no ya de las Hespérides como cuenta el mito de los trabajos de Hércules, sino de la finca Güell. El famoso reptil de la escalinata del Parque Güell es fácil de relacionar con Pitón, hijo de Gea y guardián de las aguas subterráneas.

Pero Gaudí no se detiene ahí. Su Sagrada Familia le permite introducir tortugas estilóforas o portadoras de columnas en plena Puerta del Nacimiento.

Antoni Gaudí. Dragón, Puerta de la Finca Güell

Antoni Gaudí. Dragón, Puerta de la Finca Güell

No contento con este antiquísimo signo oriental, el Zodiaco aparece también como elemento indispensable en el Nacimiento de Cristo. Todo ello muestra la profunda carga espiritual que transmite su obra, más allá de la simple apariencia. Tan sólo la Naturaleza con sus posibilidades cromáticas y formales puede superar toda esta riqueza temática.

Su aprendizaje del medio natural es una constante que nos sirve hoy para entender la variedad de recursos que ofrecen las formas naturales, trazando una fina frontera entre el arte de construir y el de esculpir. Esta obsesión por las «formas naturales» se puede transformar a lo largo de su obra bien en fachadas rugosas como en la Casa Milá o en soportes imaginarios donde una simple columna recrea la dramática silueta de un olivo. 

Antoni Gaudí. Estelle Belles Gwar

Antoni Gaudí. Estelle Belles Gwar

En definitiva, todos son elementos de una brillante síntesis ornamental de la realidad espiritual y natural de un hombre cuya obra es la máxima expresión de su personalidad.

 

 

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Escrito por Álbum Letras Artes

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