Antoni Gaudí: Arquitectura Modernista (I)

On 5 February, 2015 by Album Letras Artes

Antoni Gaudí: Arquitectura Modernista

Antoni Gaudí. Retrato, 1900

Antoni Gaudí. Retrato, 1900

Antoni Gaudí muere un 10 de Junio de 1926. Su recuerdo, nos devuelve un mundo colorista e imaginativo, donde la arquitectura rara vez estuvo tan cerca de la escondida Naturaleza.

Barcelona, Junio de 1926. Un tran vía arrolla a un anciano en el cruce de la Gran Vía y la calle Bailén. Su aspecto es tan mísero que incluso algunos conductores se niegan a trasladar el herido a un hospital. Tras unas horas se sabe la verdadera identidad del herido.

Es Antonio Gaudí, el arquitecto de la Sagrada Familia. Días después, el jueves día diez, aquella vida se agota y con ella una infinita secuencia de creación tocaba a su fin.

A lo largo de sus 74 años muchas fueron las cosas que cambiaron en Cataluña, en España, en Europa y en el mundo. Nació con el rebufo internacional de las revoluciones del 48 y murió en pleno periodo de entreguerras. Sus vivencias no escaparon de las grandes unificaciones de Alemania e Italia, del colonialismo, ni de los horrores de la Gran Guerra. Marxismo, positivismo y vitalismo coparon las corrientes intelectuales de un siglo XIX cuyo final se vio encajado en los principios del XX con un calificativo tan sonoro como «la crisis de fin de siglo». 

Más incidencia tuvieron aún dentro de la obra de nuestro arquitecto las innovaciones artísticas que se producían en toda Europa. Impresionismo, postimpresionismo, fauvismo, cubismo, etc., se suceden con asombrosa rapidez. Algo muy parecido sucedía con un movimiento conceptualmente más amplio, el modernismo, que encuentra en Gaudí un claro precedente y transformador. 

Antoni Gaudí. Parque Güell

Antoni Gaudí. Parque Güell

Su conocimiento de las técnicas de calderería y cerrajería por vinculación familiar le permiten desde un principio un perfecto dominio de los metales. La difícil labor de forja no sólo se percibe en la complicada silueta de un picaporte, sino que, literalmente, saldrá a la calle de un modo ostensible demostrando el valor decorativo del hierro, ya sea de un modo figurativo como el dragón alado de la finca Güell o de un modo intuitivo como en sus numerosos enrejados. Con ello no solo se transformaba los preceptos arquitectónicos de su tiempo, sino que cronológicamente se adelantaba a otros maestros del modernismo como Víctor Harta con su Casa Tassel.

Antoni Gaudí. Templo Dórico, Parque Güell

Antoni Gaudí. Templo Dórico, Parque Güell

Sin embargo, sería un error considerar que la formación de Gaudí es únicamente de carácter familiar. Su obra, salvando la rigidez de la periodización, es una simbiosis de infinitos elementos, matizados por una singular imaginación. Ni el más profano deja de percibir la huella de elementos historicistas a lo largo de toda su creación. En conexión con la más pura tradición clásica, el Parque Güell guarda su «templo dórico», no limitándose a una vulgar reproducción de un orden arquitectónico, sino transformando la esencia misma de un estilo tan sobrio como el dórico. Sin embargo, serán las estructuras góticas las más adecuadas para la personalidad de Gaudí.

 >> Leer artículo “Antoni Gaudí: Arquitectura Modernista (II)”

 

 

Escrito por Álbum Letras Artes

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