Karl Friedrich Schinkel. Construcción y Paisaje (I)

On 6 February, 2015 by Album Letras Artes

Karl Friedrich Schinkel, arquitectura neoclásica

“Solamente de un conocimiento compenetrado y amplio de la antigüedad griega,  unido a uno, igualmente fundamentado de la esencia romántica, puede nacer una imitación duradera. O mejor dicho, una revivificación y asimilación de las grandes ideas de la antigüedad en nuestra propia naturaleza”. (Karl Friedrich Schinkel. 1794)

Karl Friedrich Schinkel. Grabado

Karl Friedrich Schinkel. Grabado

El Neoclasicismo es el arte de los sobrio, la regla y el canon; se construyen grandes edificios públicos -museos, bibliotecas, teatros- en un ordenado urbanismo donde a lo arquitectónico se incorporan parques y jardines. A través de sus columnas y estatuas se nos filtra cierta melancolía por una perfección inalcanzable; por un lejano helenismo que tienen sublimado.

Su amor por lo arqueológico es, de algún modo, huida; una huida no del espacio material al que siguen sujetos, sino a través del tiempo hacia una época que, considerándola paradigma de plenitud, quieren transportarla a a su propio siglo. Asume el ideal de belleza helénico defendido por Winckelmann, pero se opone a una repetición no creativa de simples imágenes arqueológicas.

Con sus “utopías tardías” Schinkel, reemprende el camino iniciado en sus “paisajes ideales” juveniles. Libre del peso de la construcción oficial y cotidiana,parece querer dejarnos un último mensaje: la necesidad de que el hombre y la naturaleza mantengan una equilibrada relación; la necesidad de armonía entre la sociedad y su entorno para alcanzar una sublime felicidad. Si en sus proyectos alternativos a los definitivos sitúa los edificios entre canales, bosque y lagos, en sus “utopías tardías” permite que su imaginación vuele hasta límites insospechados y sus ojos alcanzan a ver la Arcadia que siempre había soñado. 

Karl Friedrich Schinkel, arquitectura neoclásica

Karl Friedrich Schinkel, arquitectura neoclásica

Todos los autores que se han ocupado del teutónico Karl Friedrich Schinkel han considerado la enorme importancia que tiene en su obra esa ciencia que se ocupa de las fuerzas interiores de los diversos materiales que llamamos tectónica. En realidad todo cuerpo con profundidad volumétrica está sostenido por la urdimbre que tejen las diferentes fuerzas implícitas en los materiales utilizados para constituir su textura. Y para aquel que tan importantes obras realizará en el corazón de Berlín, esto era lo esencial.

Ferviente partidario de la Rohbau-Architektur (arquitectura de fábrica vista) el arquitecto alemán dijo: “Para hacer hermosa una obra es indispensable el siguiente principio: Todo cuanto sea esencial en su construcción deberá quedar a la vista”.

Schinkel fue sin ninguna duda uno de los protagonistas del impulso que llevó a tierras alemanas una estética de la arquitectura tecnológica, racional y moderna, derivada de la revolución industrial de los procesos de producción que se estaba llevando a cabo en Inglaterra.

Con el advenimiento de la Ilustración la religión había cedido a la verdad su posición central en la producción estética. Y lógicamente el siglo XIX, reflexionando sobre las leyes esenciales para la construcción de artefactos, se interrogaba también sobre la lógica auténticamente imanente a la edificación formal.

Karl Friedrich Schinkel. Perspectiva de la casa de la calle

Karl Friedrich Schinkel. Perspectiva de la casa de la calle

Pero Schinkel hizo algo más que interrogarse. Su labor de planificación y regulación de la actividad constructiva (fue Consejero Superior de Obras del Estado Prusiano) dejó una huella indeleble en toda la arquitectura alemana y europea de la época (1781-1841).

Incluso hay algunos que han llegado a decir que fue Schinkel quien dio forma arquitectónica al ideal filosófico del Estado prusiano en la primera mitad del siglo XIX. Sea como sea lo que es absolutamente cierto es que supo poner su ímpetu creativo al servicio de los imperativos del Imperio (por ejemplo “modélicas” son desde todos los puntos de vista las funcionales iglesias para barrios obreros que concibió y construyó el gran funcionario- arquitecto) y sobre todo supo adaptarse al más categórico de todos, el económico (puede decirse que la historia de su quehacer es la historia de un incesante combate por intentar abaratar los costes de la construcción) considerando incluso el factor económico no una fatalidad sino una fuente de racionalidad indispensable para lograr una objetividad constructivista; lo que le hizo utilizar materiales baratos, como el ladrillo, para las más nobles funciones.

>> Leer artículo “Karl Friedrich Schinkel. Construcción y paisaje (II)”

Bibliografía: “Construcción y paisaje”,  Editorial Nerea

Escrito por Álbum Letras Artes

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