Erwin Blumenfeld, fotógrafo contemporáneo

On 30 January, 2015 by Album Letras Artes

Erwin Blumenfeld, Fotografía Contemporánea

Erwind Blumenfeld, Rue Delambre, París. 1938

Erwind Blumenfeld, 9 Rue Delambre, París. 1938

Una habitación en París. 9 rue Delambre. Cerca de ese Café du Dôme que tanto frecuentaban los artistas durante la década de los años treinta. El suelo de la habitación alfombrado por muchas fotografías, algunas de ellas de desnudos. Sobre las fotografías yace una escultura representando un gran tronco femenino, sin piernas, sin brazos, sin cabeza; aunque la fotografía de una bella mujer depositada en equilibrio sobre su cuello le sirve de rostro. Sobre el torso, suspendida en el aire de alguna manera que sólo podemos intuir, una gran copia del retrato solarizado de la hermana de la Condesa de Noailles. Tras ella, clavado en el muro, un mapa de Francia. A la derecha un gran fragmento de lo que parece ser un tapiz renacentista. Y en el centro de este laberinto de fragmentos, entre el retrato y el tapiz, un espejo en el que se refleja, agazapado tras su cámara, el jocoso voyeur, el artista, Erwin Blumenfeld. Teniendo a sus pies el gran torso de mujer, pero en una perspectiva que nos desvela que el torso no es de mármol, sino de hueco cartón.  

Erwin Blumenfeld. NuevaYork, 1949

Erwin Blumenfeld. NuevaYork, 1949

En este genial autorretrato realizado en París en 1937, Erwin Blumenfeld deja ver muy claro que a él, lo que en verdad le gusta, es jugar con las ideas. Y todas sus imágenes, incluso las que están al servicio de las más sofisticadas modas, revelan que lo suyo es verbo óptico, muda poesía. Nacido en Alemania en los años finales del siglo XIX en el seno de una familia de la clase media, Blumenfeld comenzó muy pronto a manifestar su sensibilidad artística, interesándose en el dibujo, en la pintura y en el collage, escribiendo relatos breves y, sobre todo, convirtiéndose en un asiduo frecuentador de los círculos dadaístas de Berlín, donde establecería amistad con artistas como George Grosz, Elise Lasker-Schüzer y John Heartfield, cuya influencia puede percibirse en algunas de sus primeras fotografías, como, por ejemplo, en el famoso fotomontaje titulado “Hitler’s Ugy Mug” realizado en 1933 que mezclaba el rostro del líder nazi con una calavera y que se convertiría durante la Segunda Guerra Mundial en un auténtico icono para la propaganda aliada.

Erwin Blumenfeld, Henri Matisse. 1937

Erwin Blumenfeld, Henri Matisse. 1937

 

 

Tras unos años en Ámsterdam, donde, en 1935, exhibe ya sus primeras obras en una exposición en la que también participan Grosz, Umbo, Man Ray, Moholy-Nagy y algunos otros, Blumenfeld va a instalarse en París. Allí comienza a publicar sus trabajos en algunas revistas francesas como Votre Beautéo Verve, pero también en la británica Lilliputy, en la Norteamérica Coronet,  aunque no será sino en 1938 cuando Cecil Beaton le hará entrar en Vogue. Luego, tras un primer viaje a los Estados Unidos, en 1939 recibe el encargo de fotografiar para Harper’s Bazaar la moda parisina. Y aunque en ese preciso momento estalla la guerra, Blumenfeld tiene tiempo de realizar una de sus más famosas imágenes, la de la modelo Lisa Fonssagrives en lo alto de la Torre Eiffel, al borde del abismo, dejando flotar al viento el amplio vestido de Lucien Lelong.

Después de sufrir no pocas penalidades -llega a estar internado en Francia en un campo de concentración para extranjeros-, por fin consigue regresar a los Estados Unidos. Uno más entre los numerosos artistas centroeuropeos a los que el auge del totalitarismo llevó a exiliarse en los Estados Unidos, país al que aportaron su talento pero que a su vez les permitió realizar su trabajo en condiciones que nos les hubieran sido posibles en sus lugares de origen. 

Erwin Blumenfeld, Desnudo entre seda. Paris

Erwin Blumenfeld, Desnudo entre seda. Paris

En diciembre de 1941 publica su primera portada en color en Harper’s Bazaar. A partir de ese momento sus fotografías aparecen regularmente en esta publicación, pero también en Life, Look, Cosmopolitan y, a partir de 1944, de nuevo también en Vogue. Durante esta etapa Blumenfeld realiza algunas de sus mejores fotografías, entre ellas, por supuesto, las que fueron portadas de Vogue, como Red Cross(marzo de 1945) la emblemática The Doe Eye, (enero de 1950), entre todas sus fotos quizás la más copiada, o el famosísimo Décolleté (octubre de 1952), pero también algunas imágenes publicadas en otros lugares, como la inolvidable The Virgin of New York.

Erwin Blumenfeld, Décolleté, Nueva York. 1952

Erwin Blumenfeld, Décolleté, Nueva York. 1952

 

En la década de los cincuenta Blumenfeld también realiza muy buenos retratos de algunas estrellas de cine, como su compatriota Marlene Dietrich, la sofisticada Grace Nelly o una deliciosa Audrie Hepburn, cuyo bellísimo rostro,reflejado en un espejo se repite hasta el infinito. En lo que se refiere al retrato Blumenfeld también retrató a algunos artistas, como Henri Matisse, o a escritores como Eugene O’Neill. 

 

Activo hasta el último momento, todavía en 1968, es decir, un año antes de su muerte, Blumenfeld continuaba realizando maravillosas fotografías, como la excepcional Kabuki, un rostro de una mujer japonesa que fotografía con gran angular y que, imitando las figuras de las cartas de una baraja, superpone en tres verticalidades diferentes, para lograr con todo ello una auténtica y espectacular máscara kabuki. Y es así, en plena creatividad innovadora, como llegó a su término la fascinante tarea de este tahúr de las imágenes.

 

Escrito por Álbum Letras Artes

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