Fundación Beyeler. Un marco de belleza para el arte del siglo XXI

On 23 July, 2013 by Album Letras Artes
Fundación Beyeler

Fundación Beyeler

La colección de Hildy y Ernst Beyeler reúne dos centenares de obras de los artistas más importantes del arte del siglo XX comprendiendo desde el impresionismo tardío y el postimpresionismo de Cezanne, Van Gogh y Monet hasta la abstracción expresionista norteamericana –Picasso, Braque. Miró, Mondrian, Kandisky, Matisse, Klee, Rothko y New-man- a lo que se añade, en fecundo diálogo con el arte occidental, una interesante selección de esculturas de África, Alaska y Oceanía.

Decía con ironía el marchante parisino Alexandre Berheim: “Los cuadros que he vendido han financiado mi vida, los que no he conseguido vender me han hecho rico”. Pero aunque sea cierto que son numerosos los marchantes y galeristas que, por una razón u otra, terminan siendo los propietarios de valiosos lienzos, en realidad, en los últimos cincuenta años los que han conseguido crear una  colección verdaderamente importante pueden contarse con los dedos de una mano. 

 

El suizo Ernst Beleyer no sólo lo ha hecho, sino que además ha conseguido albergar su inigualable colección en un museo de exquisita belleza. Su labor en las décadas de los 50 y los 60 como comisario de exposiciones, tanto de los maestros consagrados de las vanguardias, Picasso, Klee, Matisse, etc., como de artistas más jóvenes a los que ayudó a culminar sus carreras, como Giacometti, facilitaron sin duda la constitución de esta colección. Pero su excepcionalidad hace evidente otra cosa. La maestría de Beyeler para establecer un diálogo con el arte y los artistas, inscribiendo sus obras en un discurso expositivo que les da todo su valor. No hay que olvidar que Beyeler fue uno de los primeros en organizar exposiciones que hacían dialogar la obra de dos artistas, así, la ya histórica de Calder/Miró, la de Picasso/Matisse o la de Lichtenstein/Stella. Y por supuesto hay que considerar que, como decía Jorge Semprún en un texto dedicado a esta colección, Beyeler supo optar muy pronto por los artistas que  Iban a marcar la historia de la pintura del siglo XX.

Lo demuestra cumplidamente el que muy poco después de la Segunda Guerra, siendo todavía muy joven, ya fuese capaz de encontrar y adquirir Impresión 10 de Kandinsky, un cuadro que había permanecido en un cofre enterrado en un jardín durante el periodo nazi y que era una de las más emblemáticas obras de las vanguardias de la primera década del siglo XX, al ser considerada la primera obra no representativa de la historia del arte.

Aunque la colección no ha dejado de crecer, fue en 1982 cuando se creó la Fundación Beyeler. Y fue en 1989 cuando la colección se presentó por primera vez al público, precisamente en Madrid, en el Centro de Arte Reina Sofía. Pero aunque en aquellos días se llegó a especular que la colección pudiese quedarse en España las autoridades muy pronto desmintieron este rumor. La colección todavía pudo ser vista en 1993 en la Neue Nationalgalerie de Berlín y en 1996 en la Art Gallery de New South Wales de Sydney, pero finalmente fue instalada en Suiza, en Riehen, cerca de Basilea, en un museo especialmente construido para ella, que fue inaugurado el 18 de octubre de 1997.

El arquitecto genovés Renzo Piano, autor, junto a Richard Rogers, del Centro Georges Pompidou de París y laureado con el prestigioso premio Pritker en 1998, ha buscado en todo momento la simplicidad y privilegiar en todo momento las obras de arte que iban a ser vistas en el edificio que construía para ellas. Así, cubierto en su totalidad por una cristalera, es la luz quien las ilumina. Dos altos muros recubiertos de pórfido rojo importado de la Patagonia argentina, flanqueados por dos fachadas con cristaleras, que además de facilitar el paso de todavía más luz, permiten ver desde el interior el lugar en el que se halla la colección, el parque de la Villa Berower, convirtiendo en auténticas obras de arte algunos de los rincones del museo, como, por ejemplo, aquel desde el que es posible contemplar al mismo tiempo el espectacular lienzo de Monet El estanque de las ninfeas, cubriendo todo un muro con sus 200,5 x 301 cm., a través del muro de cristal podemos ver el parque y la Villa Berower, y, como flotando sobre el parque, una excepcional escultura de Rodin, Iris, mensajero de los dioses. 

En los años 1999-2000 el museo ha sido ampliado por su lado norte para ofrecer más espacio a las exposiciones temporales. Las tres o cuatro que se organizan cada año están consagradas a un artista particular o a alguna de las grandes temáticas de la pintura del siglo XX, pero, como es habi-tual en Beyeler, siempre establecen un fecundo diálogo con las obras de la colección permanente.

En 1998 Christo y Jeanne-Claude envolvieron los árboles del parque Berower en una exposición titulada Magia de los árboles, luego han alcanzado gran éxito la dedicada a Mark Rothko (2001), la titulada Claude Monet… hasta el impresionismo numérico (2002) o Picasso surrealista (2005) y la última de Giacometti (2009). Pero pese al merecido éxito de estas exposiciones, a las que acude un numeroso público procedente de todos los lugares del mundo, e incluso pese a la elegancia del edificio creado por Renzo Piano y la belleza del lugar en el que se halla ubicado, en realidad lo verdaderamente importante del Museo Beleyer es sin ninguna duda su colección permanente, con obras fundamentales, como las ya citadas, la también emblemática Madame Cézanne en el sillón amarillo que pintara Cézanne en 1888, o el célebre Desnudo azul I de Henri Matisse, por citar algunas de ellas, que permiten reconsiderar y ponderar las más importantes etapas del arte del siglo XX y convierten este lugar en una cita obligada para todos aquellos que se interesan en su historia.

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Escrito por Álbum Letras Artes

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