El espejo y la máscara: pintura contemporánea II

On 30 January, 2015 by Album Letras Artes

El retrato en la pintura contemporánea

Muy inquietante y sobrecogedor el apartado siguiente, titulado Retrato de la sociedad, que se inicia con la serie de obras de inspiración clásica que inspiró a Pablo Picasso su mujer Olga Khokhlova a principios de la década de los años veinte. Tras la Primera Guerra Mundial, muchos artistas que habían participado en los grupos de vanguardia se proponen una vuelta a la figuración, que significó no sólo la recuperación de la imagen del retratado, sino también de ciertas convenciones del género que habían sido eliminadas. Así lo muestran los numerosos retratos realizados en el período de entreguerras, de nuevo muy particularmente, por Picasso; pero este retorno a un cierto clasicismo en el género lo vemos también en la obra de Matisse, Dalí o Lipchitz.  

 

Pintura contemporánea. EL retrato en el siglo XX

Otto Dix. Hugo Simmons, 1925

Aunque en esos mismos años otro grupo de artistas, George Grosz, Max Beckmann, Otto Dix, Christian Schad, Balthus o Lucien Freud, trabajaban el género recuperando la figuración e incluso también el concepto de retrato de encargo, pero lo hacían con un nuevo enfoque: mostrar una imagen de la sociedad moderna a través de poses acordes con la inestabilidad de los tiempos. Cuadros como el Retrato del abogado Hugo Simons, pintado en 1925 por Otto Dix en temple y óleo sobre tabla y en el que las manos del retratado, retorcidas en un expresivo gesto, se convierten en las verdaderas protagonistas de la imagen, o la espléndida serie de lienzos de Max Beckmann, como, por ejemplo, Quappi con suéter rosa, son perfecto ejemplo de este periodo. 

Max Beckmann. Quappi con sueter rosa, 1951

Max Beckmann. Quappi con sueter rosa, 1951

Y así llegamos a Sueño y pesadilla, con los retratos simbólicos de Miró, Dalí, Magritte, De Chirico o Frida Kahlo, que son auténticas metáforas de los personajes; en ellos, las imágenes y las identidades de los sujetos reales se transforman, se disuelven y toman una nueva forma bajo la nueva doctrina de la imagen críptica del surrealismo.

En Identidades metafóricas un importante conjunto de retratos realizados por Picasso – incluyendo alguna escultura- en los años centrales del siglo XX. Pero también obras de Jean Dubuffet, Alberto Giacometti o Antonio Saura que muestran distintas formas de interpretar el retrato mediante la distorsión de las figuras. A través de una profunda metamorfosis del cuerpo y del rostro, Francis Bacon representó plásticamente la alienación del hombre contemporáneo, su vulnerabilidad. En este apartado, las deformaciones carnales a las que Bacon somete a sus personajes se ponen también en relación con los retratos de artistas como Auerbach o Kossoff.

Pintura contemporánea. El retrato en el siglo XX

Francis Bacon. Retrato de George Dyer en un espejo, 1968

En Arcilla humana los retratos de Lucian Freud y de Stanley Spencer muestran su interés por la representación de la soledad de la existencia humana a través de un mismo motivo: la desnudez del retratado. Para Freud la carne es el elemento que materializa y define el retrato: “Quiero que la pintura funcione como si fuera carne para que mis retratos sean realmente de una determinada persona y no parecidos a ella”. Se incluyen también en este capítulo algunos retratos de Avigdor Arikha y de Antonio López, dos artistas igualmente interesados en la representación objetiva del cuerpo humano. 

Lucian Freud. Muchacha con perro blanco, 1951

Lucian Freud. Muchacha con perro blanco, 1951

Finalmente, en Imágenes espejadas, obras del último tercio del siglo XX con las que asistimos a una reinterpretación del retrato como consecuencia de la recapitulación y replanteamiento del género que realizan algunos artistas desde la versatilidad de los lenguajes pictóricos contemporáneos. Así, el emblemático lienzo de David Hockney titulado Peter Schlesinger con cámara Polaroid, pero también obras de artistas como Ronald B. Kitaj o Andy Warhol que muestran en sus retratos algunos de los mejores ejemplos de esta evolución y diversidad, cerrando con su estilo inconfundible el recorrido de la exposición.

 En definitiva todo un viaje por la historia de la pintura del último siglo que sin duda permitirá al espectador reflexionar sobre aquello de Facies pulcra non semper est speculum animi (La cara bonita no siempre es el espejo del alma) que cita Francisco Calvo Serraller en un texto del que cita Francisco Calvo Serraller en un texto del como siempre impresionante catálogo editado. 

 

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Escrito por Álbum Letras Artes

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