Wassily Kandinsky y Der Blaue Reiter (I)

On 27 February, 2015 by Album Letras Artes

Un camino hacia la pintura abstracta

 

Wassily Kandinsky. Impresión 5, Parque, 1911. Der Blaue Reiter

Wassily Kandinsky. Impresión 5, Parque, 1911. Der Blaue Reiter

«Volvía, enfrascado en mis pensamientos, en mis bosquejos, cuando, al abrir la puerta del estudio, vi de pronto un cuadro de belleza indescriptible. Perplejo, me detuve mirándolo. El cuadro carecía de todo tema, no describía objeto alguno identificable y estaba compuesto de brillantes manchas de color. Finalmente me acerqué y, sólo entonces, reconocí lo que era: mi propio cuadro puesto de lado sobre el caballete… algo se hizo manifiesto: la objetividad, la descripción de las cosas, no reclamaba sitio en mis pinturas y, en el fondo, las perjudicaba».

Esta experiencia «apocalíptica» de Kandinsky no fue un encuentro casual, sino el inicio de un camino tras múltiples búsquedas. Su filosofía de vida imprime carácter a la pintura y su método experimental -líneas y manchas en negro para expresar libremente la «necesidad interior»- alcanzan fruto inicial con la primera acuarela abstracta en 1910. La carga simbólica del color era ya conocida -sirva de ejemplo la síntesis cromática o ambiente monocromo de Anquetin y Bernard- pero Kandinsky, apasionado del método musical, quiere liberar el color de la forma y a ambos del motivo, del objeto, para, a semejanza del compositor con los sonidos, dar vida a la realidad más profunda que nace del yo interior. Descubre que «una mancha redonda puede ser más significativa que una figura humana» y que «el choque de un ángulo agudo de un triángulo en un círculo produce un efecto no menos poderoso que el dedo de Dios tocando el dedo de Adán en Miguel Angel».

La crisis del arte europeo era evidente desde final del S. XIX. El impresionismo marca el punto final de la armonía entre el arte y la realidad de lo visible; surge la duda ante el problema de la relación del yo y el mundo exterior. «El artista -escribe Paul Gogt- estudia, descubre y confirma la relación permanente de tensión del mundo exterior e interior». Ya no se pretenderá reproducir la naturaleza, sino representarla, interpretarla. «No reproducir lo visible, sino hacerlo visible» (Klee). El modernismo había, indudablemente, abierto nuevas vías de libertad creativa, pero se pierde entre lo quimérico de un mundo inalcanzable y la repetición consumista de moldes estereotipados.

Rimbaud, Gauguin, Van Gogh, son voces que rompen la felicidad ficticia de belleza perfecta. Cézanne, señal aceptada como inicio del arte moderno, busca la realidad no cambiante presente bajo la engañosa imagen ofrecida por los sentidos. De nuevo París es centro de encuentro de jóvenes artistas que serán jefes de los muchos y diversos movimientos que nacen en ésta «época inicial, intensa, de los muchos ismos -dirá Kandinsky- que no conocían aun el sentimiento sintético… Casi en un sólo día (1911-12) llegaron a la pintura dos grandes corrientes: el cubismo y la pintura abstracta (= Absoluta). Al mismo tiempo futurismo, dadaismo, expresionismo…».

Junto a Paris, donde los fauves han roto con la tradición a través del color y los cubistas empiezan a ser citados, otras ciudades marcan el momento. En Dresde surge Die Brüque (El Puente) (1905); inicialmente formado por Kirchner, Heckel, Rottluffy Bleyl, aglutinará a artistas que serán la base del expresionismo alemán. Su pintura expresa deliberadamente la ansiedad metafísica del hombre, su inquietud y confusión, ante un complejo entorno que no comprenden. Mas será Munich la ciudad donde confluyen las circunstancias para el nacimiento del arte abstracto. Munich, a diferencia de Dresde o Berlín, recibe temprano el influjo francés, y artistas rusos se habían establecido allí desde final del siglo anterior. Un hombre, Kandinsky, con su seriedad de trabajo y su fuerte personalidad, va a ser el gran catalizador. 

August Macke, Vor Dem Hutiaden, 1913. Der Blaue Reiter

August Macke, Vor Dem Hutiaden, 1913. Der Blaue Reiter

Wassily Kandinsky nace en 1866 en Moscú. En esta ciudad cursa estudios de economía y derecho que finaliza en 1893- pero no va a ser éste su destino. Siempre interesado en la música, penetra en el mundo de los iconos, estudia arte popular y profundiza en la etnografía. Visita París en 1889 y 1892. A los 29 años, después de visitar una exposición de impresionistas -La Meule de foint de Monet le afecta profundamente- decide cambiar su vida. Renuncia a una brillante carrera como jurista y se inscribe en la Academia de Munich -recibirá clases de Franz van Stuckdurante los siguientes tres años. Viaja a París, vive en Túnez, Italia (Rapallo), Dresde, París (Sevres). En 1908 regresa a Munich para residir durante seis decisivos años. Junto a Jawlensky, Marianne van Werefkin, Gabriele Münter (compañera de Kandinsky), Kubin, Erbsloh… funda un grupo sin una clara opción concreta, pero sí un común deseo de experimentar.

Se trata de la Asociación de Artistas Nuevos (Neue Künstlervereiningung) que presenta su primera exposición en 1909. A su segunda muestra (1910) es invitado Le Fanconier, que firma un texto en el catálogo, y con la participación de Picasso y Braque se establecen lazos con los cubistas. Kandinsky, por entonces ya relacionado con Franz Marc -pertenece a la Asociación- y August Macke, se distancia paulatinamente del grupo debido a las crecientes tensiones entre las diferentes tendencias. El rechazo de uno de sus cuadros –Composición V- determina su salida acompañado por Marc, Kubin y Münter. El hecho era esperado y el plan de acción concebido. Con la unión de Macke crean una nueva Asociación: Der Blaue Reiter (El Jinete Azul). El nombre surge de manera espontánea. «A los dos -recuerda Kandinsky- nos gustaba el azul, a Marc en los caballos, a mí en los jinetes». «Trataremos -escribe Marc a su hermano- de convertimos en el centro del mundo moderno». El grupo proyecta siguiendo una antigua idea de Kandinsky, editar un almanaque ilustrado, ejecutado, diseñado y escrito sólo por artistas, que sea una panorámica del arte actual. «Debe reflejar todo el año, y una cadena hacia el pasado y un rayo hacia el futuro tienen que dar plena vida a este espejo», explica Marc, el gran motor inicial del grupo. En 1911, coincidiendo con la tercera y última exposición de la Asociación de Artistas Nuevos, Der Blaue Reiter presenta su primera exposición. En ella, junto a la redacción de Der Blaue Reiter, participan nombres tan contrapuestos como Rousseau y Delaunay.

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>> Leer carta de Kandinsky sobre Der Blaue Reiter

Escrito por Álbum Letras Artes

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