El Impresionismo inglés

On 27 January, 2015 by Album Letras Artes

El impresionismo inglés

Un día de verano, en los años finales del siglo XIX, Claude Monet fue a pintar, como era su costumbre, en el lindero de un bosque cercano a su casa de Giverny. Eran los tiempos en que eran muy numerosos los jóvenes pintores anglosajones que acudían a visitar al maestro. Aunque aquella precisa mañana uno de ellos, John Singer Sargent, realizó un retrato del pintor francés pintando en compañía de una figura femenina, aparentemente Suzanne Hoschedé, la futura esposa del artista. Es aquí donde comienza el impresionismo inglés.

John Singer Sargent, Monet pintando al lado del bosque, 1887. Impresionismo inglés

John Singer Sargent, Monet pintando al lado del bosque, 1887

El resultado, titulado Claude Monet pintando en el lindero del bosque, se convertiría en un auténtico emblema de las relaciones de los artistas anglosajones con el Impresionismo. En aquellos años la visita a Giverny, el retiro de Monet, se había convertido para estos artistas en una especie de peregrinaje. Pero la atracción por aquel que con un cuadro titulado Impresión. Soleil lévant había dado, sin quererlo, nombre al movimiento, tenía su origen en otra  atracción, la que el propio Monet había sentido en su juventud por la pintura británica.

En 1850, en el momento de su huida a Londres en compañía de Pisarro, el descubrimiento de la obra de Turner y Constable ejerció sobre los dos jóvenes artistas franceses una gran influencia. Una influencia que se deja ver en el cuadro de Monet representando un amanecer en el puerto de El Havre titulado Impresión. Soleil lévant. Un cuadro pintado en el periodo en que Monet y Whistler trabajaron codo a codo con Courbet y Boudin en las costas de Normandía, hacia 1865.  

John Singer Sargent, Verano de San Martín, 1888. Impresionismo inglés

John Singer Sargent, Verano de San Martín, 1888

En cualquier caso el autor de Claude Monet pintando en el lindero del bosque realizaría al año siguiente otro retrato de un pintor acompañado de su esposa, Paul Hellen Sketching con su esposa Alice. Y durante todo este periodo John Singer Sargent pintaría obras fuertemente influenciadas por la corriente impresionista. Las enseñanzas de Monet son evidentes en cuadros como Martin’s Summer y A Morning Walk, pintados durante el verano de 1888 en la casa de campo donde residió la familia Sargent y representando a las hermanas del artista. En ellos, lo que la ambigüedad de las pinceladas resta de precisión a lo representado, se lo añade en sugerencias. Lo que en definitiva nos acerca a las sensaciones percibidas ante el acontecer. Además, la recreación de la atmósfera e incluso el tratamiento que el artista hace de sus modelos en estos lienzos reflejan cumplidamente, no sólo una nueva manera de percibir la realidad, sino también una nueva realidad. Porque los pintores impresionistas no sólo protagonizaron lo que muy probablemente sea una de las más radicales transformaciones del mundo del arte, sino que también testimoniaron de una sociedad y de un tiempo en el que se inició lo que continuamos llamando modernidad.

John Lavery, Un jardin en Francia, 1897.Impresionismo inglés

John Lavery, Un jardin en Francia, 1897

También se hallan directamente vinculados con la corriente impresionista otros interesantes pintores británicos, como John Lavery, que influenciado por Julián Bastien-Lepage trabajaría durante algún tiempo en un pueblecito francés, Grez-sur-Loire, antes de, a su regreso a Inglaterra, pintar su famoso The Tennis Party, un cuadro que le convertiría en el líder de un nuevo movimiento, los llamados Glasgow Boys. John Lavery es autor de cuadros como Un jardín en Francia, en el que como querían los postulados impresionistas lo importante es lograr captar el instante, lograr atrapar la cálida atmósfera y en las acogedoras penumbras creadas por la vegetación ese momento fuera del tiempo que propicia las íntimas confidencias de las dos amigas. Un instante muy similar al que representa el espléndido lienzo titulado En la primavera de Harold Knigth, el esposo de la también pintora Laura Knigth, quien, por cierto, en las primeras décadas del siglo XX pintaría una serie de hermosos lienzos, como, por ejemplo, La playa, un cuadro en el que algunos han encontrado similitudes con el trabajo que en esos mismos años realizaba el valenciano Sorolla.  

Harold Knight, En Primavera, 1909. Impresionismo inglés

Harold Knight, En Primavera, 1909

 

Laura Knight, Viento sol, 1913. Impresionismo inglés

Laura Knight, Viento sol, 1913

En cualquier caso, aunque normalmente asociamos con razón el Impresionismo con Francia, son innegables los vínculos que este movimiento tenía con la pintura británica, como lo es la importancia de algunos de los numerosos pintores anglosajones que pintaron según el ideario de esta corriente, al menos durante un largo periodo de su vida.

 Y del mismo modo que prácticamente todos estos artistas vivieron y trabajaron durante algún tiempo en Francia, también hay ejemplos de artistas franceses que hicieron el recorrido inverso. Así, por ejemplo, Theodore Roussel, un francés admirador de Whistler que se instaló a vivir en Inglaterra. Claro que en la obra de Roussel también se ven otras influencias. 

Theodore Rousell, La lectora, 1887. Impresionismo inglés

Theodore Rousell, La lectora, 1887

En uno de sus cuadros, titulado La lectora, el peinado de la modelo, el kimono japonés e incluso el uso de la luz sugieren ya en esta obra otros universos, otra manera de captar la realidad, de alguna manera evocan a Balthus y a otros pintores figurativos del siglo XX. Aunque en lo que se refiere al kimono japonés, también hay que tener en cuenta la enorme influencia que ejerció sobre el arte y los artistas occidentales durante las últimas décadas del siglo XIX el Japón, que había abierto sus puertos al comercio occidental en 1854. Las xilografías de Hokusai y Hirosigue, que se hicieron muy populares durante estos años, modificaron la percepción que se tenía del espacio y de la manera de representarlo, prisionera de las reglas de la perspectiva heredadas del Renacimiento. En Japón residió y trabajó la bostoniana Lilla Cabor Perryl, una pintora americana que también había residido en Giverny y que, junto a su esposo, Thomas Perry, jugaría un papel fundamental en la difusión en los Estados Unidos del Impresionismo y las nuevas corrientes pictóricas. Y entre algunos otros también viajaría a ese Japón que tanto fascinaba Edward Atkinson Hornel, que pintaría un bello cuadro titulado Las bailarinas japonesas

 

 

 

Escrito por Álbum Letras Artes

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