Hubert Robert. Ruinas Sublimes (I)

On 31 January, 2015 by Album Letras Artes
Descubriendo antigüedades, XVIII. Hubert Robert

Descubriendo antigüedades, XVIII.
Hubert Robert

Hubert Robert, pintor de las ruinas

Son muchas las razones que convierten a Hubert Robert, a quien la posteridad etiquetaría de manera un poco reductora como “el pintor de las ruinas”, en uno de los artistas más directamente implicados en la realización de los ideales del llamado Despotismo Ilustrado. En un tiempo fascinado por el redescubrimiento del arte y la sabiduría de la Antigüedad, fue, antes que pintor de ruinas, pintor de monumentos. Y no hay que olvidar que monumento procede, como decía muy bien Baldine Saint Girons en un trabajo titulado Sublimes ruinas, “del latín moneo, causativo de la raíz men (pensar). El monumento suscita pensamientos; es sentido interior, a la vez recuerdo y advertencia, sugerencia imperativa y simple consejo, transferencia y sus-pensión del aliento. ¿Acaso no designa monitor al apuntador que suple los fallos de la memoria, pero también al guía, al instructor? El monumento inspira: es soplo del soplo, emblema de una inextinguible vida del espíritu”. 

Hubert Robert. Pirámide, 1760

Hubert Robert. Pirámide, 1760

Fue Robert pintor de monumentos y, sobretodo, fue pintor de arquitectura, que en definitiva fue el título con el que fue admitido en la Academia en 1764. Aunque, si es cierto que los edificios representados tienen frecuentemente la precisión de los dibujos de arquitectura, también lo es quela manera de pintar de Robert les confiere otra dimensión. Además el trabajo del artista, tanto sus lienzos, dibujos y grabados, como esos jardines pintorescos con ruinas y grutas que diseñó, está integrado en el proyecto de reformas ilustradas de los círculos de poder de su época. Sin olvidar las curiosas y misteriosas relaciones del artista con estos círculos.

Hubert Robert. Villa Madame, 1767

Hubert Robert. Villa Madame, 1767

Nacido en París el 22 de mayo de 1723 el padre del futuro pintor, Nicolas Robert, era valet de chambre del marqués de Stainville, padre a su vez del futuro duque de Choiseul, que tras ser embajador en Roma llegaría a ser ministro de Asuntos Exteriores de Francia. Muchos son los que han establecido conjeturas que pretenden que el pintor era en realidad hijo del duque, con quien en verdad guardaba gran semejanza. Sea como sea, lo cierto es que Hubert Robert gozó desde su infancia de’ una muy especial atención de parte de la Casa Stainville-Choiseul. Tras estudiar en el College de Navarre, esencialmente frecuentado por los vástagos de la aristocracia, se formó como pintor en el taller de Michel-Ange Slodtz, que le inculcó el amor por la arquitectura y que fue quien le animó a permanecer un largo periodo en Roma para consolidar su formación estudiando las obras de la Antigüedad. 

Hubert Robert. Ruinas y Puente, 1779

Hubert Robert. Ruinas y Puente, 1779

En cualquier caso el duque de Choiseul había encargado al más célebre vedutista del momento, Gian Paolo Panini, una serie de cuadros representando su Entrada solemne en la Plaza de San Pedro, su Visita a San Pedro de Roma, una Vista de los Monumentos de la Roma antigua y una Vista de los Monumentos de la Roma moderna, obras en las que según se dice ya habría colaborado el joven Robert. Pero aunque Panini, que era además profesor de perspectiva en la Academia de Francia, sería el verdadero inspirador del arte de Robert, también hay que tener en cuenta la influencia que ejerció sobre él el arquitecto veneciano Gian-Battista Piranesi, a quien Robert acompañaría en un viaje a las ruinas de Cota, en Etruria.

 

>> Leer artículo “Hubert Robert: Ruinas Sublimes (II)”

 

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