Maxfield Parrish, pintura realista (II)

On 17 February, 2015 by Album Letras Artes

Maxfield Parrish, un realismo imaginario (continuación)

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Maxfield Parrish, pintura realista

Maxfield Parrish, pintura realista

Parrish crea su mundo de personal clasicismo en el que la belleza, emergiendo en cada esquina, nos provoca la sorpresa de adentrarnos en olvidados cantos y leyendas. Maxfield Parrish va a diferenciarse de los realistas contemporáneos, así como de los que posteriormente aparecen a partir de los setenta, precisamente por este sentido de lo fantástico. A su pincelada perfecta y detallismo obsesivo, se une un refinado sentido estético. Su realismo, frío y “fotográfico” en una primera mirada, oculta delicados matices técnicos cuyo encanto radica precisamente en que quedan escondidos.

Cuando analizamos cualquiera de sus obras vemos que este realismo meticuloso entra en el campo de lo onírico no únicamente en la temática tratada, sino que construye espacios idealizados y tanto el color como la luz quedan fuera de la ortodoxia. Parrish, utilizando una iluminación próxima a la del teatro, consigue resultados de contrastes paradójicos. 

Maxfield Parrish, pintura realista

Maxfield Parrish, pintura realista

 En cuanto a los estudios fotográficos sólo emplea para “transportar” formas y efectos. Luego, lo funde con un intenso subjetivismo. En este “transportar” Maxfield Parrish desliza de un arte en apariencia objetivo hacia los límites del surrealismo y, sin duda, entra de lleno en la denominada “pintura imaginaria y fantástica”. Desde el diseño de su primera portada para una revista de difusión nacional (Harper’s Bazar-1895) Maxfield Parrish trabaja incansablemente en ilustraciones para libros -Mother Gosse in Prose, The Arabian Nights, The Knave of Hearts- y revistas -Life, Collier’s, Harper’s Weekey, Hearst’s Magazine-, posters, publicidad y murales para decoración de interiores. En cada trabajo hallamos la impronta de su inconfundible estilo y consigue el éxito de crítica y el favor del público. Su popularidad es tal que Scott Fitzgerald en “May Day”(l) describe el reflejo en la ventana de un restaurante como el “color de luna de Maxfield Parrish”, y Philip Wylie dice que los edificios vistos desde un barco “eran como ciudades rosas flotando en un lago azul de Maxfield Parrish”(2). Ninguno de los dos tenía que añadir ningún tipo de explicaciones. Todo el mundo lo comprendía. 

Maxfield Parrish, pintura realista

Maxfield Parrish, pintura realista

 Iniciada la segunda década de nuestro siglo las nuevas tendencias acentúan el carácter no figurativo en el arte: los expresionistas utilizan el color como base de la emoción yel símbolo; el cubismo geometriza las formas; Kandinsky avanza hacia lo abstracto… Muchos artistas, entre ellos Maxfield Parrish, quedan ajenos a esta línea evolutiva a la vez que la fotografía en color se impone. La crítica primero los ignora, después los desprecia. Parrish, fiel a sí mismo, continúa pintando un realismo romántico cuyo preciosismo en el detalle queda en las antípodas de lo abstracto. Su fama declina en ambientes “intelectuales”, mas su obra sigue siendo popular y apreciada. 

Maxfield Parrish, pintura realista

Maxfield Parrish, pintura realista

Tenemos que esperar a los sesenta para que el Pop Art -inspirándose en el objeto cotidiano, lo urbano y la cultura de lo perecedero- reintroduzca lo figurativo en el arte americano y se recuerde a Parrish. Pero es en los setenta, con el gran auge de las corrientes realistas, el momento en que Maxfield Parrish es definitivamente revalorizado. Hoy su peculiar “realismo imaginario” vemos que tiene una frescura y fuerza, llena de contemporaneidad. Su influencia puede encontrarse de manera más o menos directa en muchos ilustradores y pintores actuales. El encanto de Parrish continúa vigente y sus obras siguen provocándonos una enorme sensación de ensueño. Entrar en el universo de Maxfield Parrish es penetrar en un mundo en el que el hombre, feliz, sereno, incluso indolente, convive con una naturaleza con la que parece haber establecido un callado acuerdo. En sus cuadros, luces y colores rompen las sombras y a lo alto, casi en el cielo, el sol nos desborda. El malva nos llena los ojos bajo un escarpado perfil montañoso y dos andróginos jóvenes permanecen absortos. Todo es silencio, y una joven doncella desciende por unas rocas entre las que cae un torrente espumoso. Dulces rostros sonrientes, columnas yjarrones, y un cuerpo adolescente se inclina ante nosotros. Manantiales, flores y lagos… y a lo lejos, sobre el azul cristalino del agua, las cimas emergen armoniosas… Este es el mundo de Parrish, un mundo de absoluta complacencia donde el silencio se convierte en un extraño diálogo que nos habla de sensualidad y reposada belleza.

 

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(1) The Sotories of Scott Fitgerald. 1920.

(2) “Three time Winner” Saturday Evening Post.

Escrito por Álbum Letras Artes

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