Smaurits Cornelis Escher – El arte de lo imposible

On 20 January, 2015 by Album Letras Artes
Revista de arte y literatura. Interior de San Pedro, 1935

Escher. Interior de San Pedro, 1935

Una retícula ortogonal definida por una trama de columnas transforma el espacio en el que se presenta esta exposición en un espacio laberíntico. Como en las propias obras de Escher tramas geométricas se transforman en formas de animales. Cuerpos matemáticos extraños, metamorfosis, mundos imposibles y aproximaciones al infinito conforman el universo creado en las salas de exposiciones del Canal de Isabel II por Carlos y Borja Ferrater, comisarios artísticos y arquitectos de la exposición, para mostrarnos el alucinante trabajo de Escher.

Mundialmente famoso por sus litografías y xilografías, Escher alcanzó su momento de mayor popularidad en la década de los sesenta, época en la que su obra transita desde el surrealismo hasta el Pop, de las arquitecturas posibles a las arquitecturas quiméricas. Juego con las perspectivas para crear espacios ilimitados. Anillos y espirales en el espacio; cinta de Moebius; imágenes especulares; reflejos en esferas; en planos cóncavos y convexos. Escher experimentó de forma magistral con las ilusiones ópticas y la aplicación de las matemáticas al proceso creativo. Conceptos matemáticos, como las escaleras de Coxeter, un matemático con quien por cierto el artista mantuvo relaciones, se reproducen en el famoso dibujo titulado Ascendiendo y descendiendo, donde también están presentes las teorías de otro matemático con quien se relacionó, Roger Penrose, y de alguna manera la superficie de Riemann está presente en Galeria de grabados. Pero lo importante en Escher es el resultado, un mundo onírico en el que las dimensiones cambian sus reglas inmutables y ofrecen algo siempre valioso: una nueva perspectiva. 

Escher. Lazos de unión. 1956

Escher. Lazos de unión. 1956

 

El universo creado por Escher gozó de tanta estima en las décadas de los sesenta y setenta, que algunos de sus sorprendentes dibujos, mil veces reproducidos, se convirtieron en auténticos estereotipos. Pero aunque todo el mundo conocía aquellas imágenes, como suele suceder, se olvidó que tras aquellos sorprendentes dibujos había un artista. Nacido en 1898 en la ciudad de Leeuwarden,en la provincia holandesa de Frisia, podría decirse que Escher heredó de la tradición de su país el gusto por los trampojos, por las ilusiones ópticas. Evidentemente el que estudiase algunos años de arquitectura tendría en su obra gran importancia, pero sobre todo, como los artistas de los siglos precedentes, es Escher un artista del Grand Tour. Es en Italia donde se forma como dibujante y como grabador.

Escher, Orden y Caos. 1950

Escher, Orden y Caos. 1950

También muy pronto, en 1922, viaja por primera vez a España, donde visita el Prado, pero, sobre todo, donde descubre la Alhambra y los diseños de tramas geométricas de la civilización musulmana. Esos dibujos que le fascinarían y que tanta importancia tendrían para su obra posterior. 

Desde 1923 a 1935 vive con su esposa en Roma. Aunque la pareja viaja frecuentemente, algunas veces solos, la mayoría de las veces acompañados por otros amigos artistas. Visitan la región de Vieterbo, los Abruzos, la isla de Córcega, la costa amalfita y Sicilia. Y Escher realiza numerosos dibujos de todos estos lugares, dibujos en los ya se deja ver otra de sus grandes influencias, la alteración del espacio mediante la manipulación de la perspectiva en el lenguaje metalingüístico planteada por Giovanni Battista Piranesi en la serie de Las cárceles. Aunque en 1936 Escher realiza un nuevo viaje a la Alhambra en el que consolida su conocimiento de las formas caligráficas y geométricas del arte islámico, un conocimiento que le permite investigar el proceso de transformación de unas formas en otras, los espacios imposibles, las perspectivas complejas. 

Escher. Galería de grabados. 1956

Escher. Galería de grabados. 1956

Reside en Holanda durante los años de la guerra, al final de la cual comienzan a publicarse importantes artículos sobre su obra en influyentes revistas internacionales. Y a finales de la década de los cincuenta el propio Escher comienza a expresar por escrito sus descubrimientos plásticos, iniciando una reflexión teórica sobre su propia obra. Pero sus trabajos no se ciñeron exclusivamente a la invención de sus propuestas gráficas, aceptó encargos de sellos –desde Venezuela a las Naciones Unidas-, decoraciones murales como la de la Central de Correos de La Haya, mosaicos exteriores, marqueterías e incluso el diseño de billetes para el banco de Holanda, aunque este último encargo no llegaría a cristalizarse.

 

Escher. Reptiles.1943

Escher. Reptiles.1943

 La atracción que la obra de Escher provoca fuera del mundo del arte, entre matemáticos o arquitectos, es grande. Algunas de las interpretaciones más directas de esta obra se encuentran en las obras de otro holandés, Rem Koolhaas, Premio Pritzker de Arquitectura en el año 2000. Por ejemplo, en la Biblioteca Pública de Seattle, construida por Koolhaas en los Estados Unidos, cuyos volúmenes, cuyas afacetadas superficies de fachada,e incluso la superposición de una retícula deformada sobre esta fachada, finalmente configuran un volumen cuya geometría parece casi imposible,una figura cristalográfica, una figura imposible similar a las ideadas por Escher. 

 

 

 

 

 

Escher. Día y noche. 1938

Escher. Día y noche. 1938

Escher. Tres esferas II. 1946

Escher. Tres esferas II. 1946

Escrito por Álbum Letras Artes

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